02 febrero 2008

1986: "El Heavy No Es Violencia"


En septiembre de 1986 un joven resultó muerto en un concierto del grupo Scorpions celebrado en el estadio del Rayo Vallecano, en Madrid. El fallecido era Miguel Ángel Rojas del Castillo, de 20 años, y murió a causa de una puñalada en el corazón, propinada en una pelea que se originó al negarse a invitar a beber a otra persona que se lo pidió. El joven fue trasladado al Hospital Provincial, donde falleció a los pocos minutos de ingresar. La inmensa mayoría de los asistentes al concierto no se dieron cuenta de lo ocurrido. Sólo se dieron cuenta de la tragedia los propios amigos del protagonista, los que vieron sacar el cuerpo, y los camareros del bar situado al lado de la puerta de salida número 13. Uno de ellos explicó: "Vimos que algo grave había pasado porque entre unos chicos sacaron al herido y le dejaron tendido en el suelo junto a la pared, supongo que mientras buscaban un coche. Era un chico joven, de unos 18 o 20 años, espigado, como de 1,80 metros, y tenía el pecho ensangrentado". Un miembro del servicio de seguridad del concierto declaró que durante la actuación no hubo incidentes ni peleas multitudinarios, y que ellos no se enteraron hasta bastante después de ocurrido el suceso. Tras las investigaciones se descubrió que el asesino fue un cabo de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, llamado Michael Wagner, que estaba destinado en la base de Torrejón Ardoz, en Madrid. Fue juzgado y condenado a 15 años de prisión. Este desagradable incidente hizo que partir de ese momento comenzara en España una injustificada campaña de descalificación, ataques de toda clase y críticas contra el heavy metal en todos los medios de comunicación. Los más conservadores acusaron a este tipo de música de promover la violencia, de ser muy peligrosa e incluso intentaron prohibir los conciertos. La respuesta por parte de la juventud no se hizo esperar movilizándose en manifestaciones pacíficas. El músico Pedro Bruque, luchó para que el heavy metal obtuviera el reconocimiento que se merecía, componiendo uno de los mayores himnos de aquella generación, "El Heavy No Es Violencia", y organizando una serie de conciertos por todo el estado bajo este lema. Poco a poco la percepción sobre el heavy metal que la sociedad española adquirió tras el asesinato Miguel Ángel Rojas fue cambiando y todo volvió a la normalidad.

Fuente: El País
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