10 marzo 2008


El cantante, actor y guitarrista David Cassidy se hizo mundialmente famoso con la serie de televisión de los años 70 "The Partridge Family". El éxito lo convirtió en un ídolo mundial, perseguido y adorado por millones de fans que querían acostarse con él allá dónde iba. Pero según cuenta en su autobiografía, esta experiencia lejos de ser gratificante se convirtió en un amargo trance para el cantante: "A medida que pasaba el tiempo, mis amigos hacían apuestas sobre el número de groupies con las que me acostaría. Me sentía cada vez más incómodo con esta situación. ¿Qué se supone que soy? ¿Una máquina de sexo al servicio de las groupies de todo el mundo? Una noche cuando volví a mi habitación en el hotel me encontré que se habían alineado siete niñas en el exterior, todas desnudas y esperando a entrar en mi dormitorio en intervalos de diez minutos. ¿Quieres saber lo que hice con todas esas niñas desnudas? ¡Nada! Me sentí de alguna manera totalmente superado por la situación y no pude hacer nada. También estaba preocupado por la edad de algunas de ellas. Recuerdo un momento en que una fan de 14 años quería tener sexo conmigo pero, aunque era una de las más hermosas niñas que jamás había visto, no hice nada con ella. Por otro lado las mujeres más mayores que conocí eran unas oportunistas que aspiraban a usarme para promover sus carreras o estaban interesadas sólo en mí por mi dinero.


Empecé a ver a un psiquiatra porque necesitaba ayuda para hacer frente a lo que me estaba pasando. Estaba molesto por mi incapacidad para construir amistades duraderas con las mujeres. En una ocasión empecé a salir con una actriz, Meredith Baxter. Ella era una bella persona, cálida, inteligente, independiente y con el corazón hippie al igual que yo. Al mes de conocerla recibí una llamada de mi agente que me decía que tenía que salir inmediatamente de mi casa. El Departamento de Policía de Los Ángeles había descubierto que dos jóvenes planeaban secuestrarme para pedir un rescate multimillonario. Esto perturbó completamente mi relación con Meredith. Los dos meses siguientes tuve que vivir en un hotel bajo estrictas medidas de seguridad. Inicialmente, había agentes del FBI en mi puerta. Luego contraté a un guardaespaldas que vivió en mi habitación, pero todo el mundo en el trabajo empezó a pesar que éramos amantes. A lo largo de mi carrera ha habido muchas personas que han creído que era homosexual, pero no lo soy y me siento muy seguro de mi identidad sexual. Cuando por fin pasó la amenaza me sentí muy aliviado de poder dejar a mi guardaespaldas. Retomé la relación con Meredith pero no funcionó, yo era por aquel entonces demasiado inmaduro para ver que la amenaza de secuestro no era un verdadero problema. Podía confiar en Meredith pero no estaba emocionalmente preparado".

Fuente: "Could It Be Forever?: My Story", por David Cassidy.
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