06 julio 2009


En 1964 los míticos Rolling Stones fueron desterrados de una pequeña ciudad inglesa llamada Blackpool después de que uno de sus conciertos terminara en un auténtico caos. Todo sucedió el 24 de julio de 1964 cuando los Stones estaban tocando para una audiencia de 7.000 personas en un balneario llamado Empress Ballroom. El revuelo se desató porque algunos espectadores de la primera fila escupieron al hoy difunto Brian Jones e intentaron subir al escenario. Cuando Keith Richards vio lo que estaba sucediendo, comenzó a dar patadas en la cara a los que escupían, y estalló el tumulto. Mientras los Rolling Stones fueron evacuados rápidamente por la puerta de atrás, el caos se apoderó del lugar y la multitud enfurecida destrozó todo lo que encontró a su paso: asientos, lámparas de cristal e incluso un valioso piano Steinway fue totalmente destruido. A las pérdidas materiales hubo que sumarle más 50 heridos que terminaron en el hospital debido a una lluvia de piedras y botellas. Finalmente un centenar de policías con perros adiestrados puso fin a aquella locura, pero desde entonces a los Rolling Stones se les prohibió volver a tocar en esa ciudad. En el año 2008, 44 años después, el ayuntamiento de Blackpool decidió por fin levantar esa prohibición. El alcalde Peter Callow declaró a una publicación que sería el hombre más feliz de la Tierra si el grupo decidiera volver a actuar en Blackpool: "Creo que ahora es el momento de la reconciliación. Es hora de enterrar el hacha de guerra y extender la mano de la amistad. Quiero decir: ¡Vuelve, Mick! Todo está perdonado".

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