
A finales de diciembre de 2009, Txus di Fellatio, el carismático y polémico batería del grupo Mägo de Oz, sorprendió a todos sus fans al declarar a un diario online que, tras oír la llamada de Dios, tenía la intención de abandonar definitivamente su grupo para ingresar en un monasterio franciscano en los primeros días del año 2010: "Estaba en la habitación de mi hotel cuando una luz cegadora iluminó toda la estancia. Un intenso olor a rosas me embriagó por completo, y fue entonces cuando oí aquella voz: 'Jesús María, ¡ha llegado el momento!'. Al principio creí que aquello no era más que una broma de mal gusto urdida por mis compañeros. Pero tras comprobar que la puerta estaba cerrada con llave y que estaba completamente solo, comprendí de quién era aquella voz. Entonces lo vi claro. Había llegado el momento de abandonar mi anterior vida para comenzar a recorrer un nuevo camino de baldosas amarillas al servicio del Señor". También contó que se despedirá de sus fans con un último concierto que ofrecerá, acompañado de su grupo Mägo de Oz, en la misma puerta del monasterio, el próximo 5 de enero. Durante este show, llevará acabo una especie de ritual para desprenderse de su pelo largo, de sus pantalones de cuero, sus anillos y piercings, y hasta de su propia batería. El músico piensa regalar su instrumento a un fan elegido al azar durante el show y donar lo recaudado con el concierto al monasterio. Sin duda, esta es una tremenda noticia para todos sus fans. Desde el Anecdotario del Rock sólo queremos desearle a nuestro viejo amigo lo mejor en su nueva vida, y sobre todo que encuentre la paz interior que tanto anhela.
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Efectivamente, como muchos ya habréis adivinado, esta anécdota publicada ayer 28 de diciembre sobre Txus, batería de Mägo de Oz, para alegría de unos y desilusión de otros, tan sólo es una pequeña inocentada. Este año, en el Anecdotario del Rock no hemos podido evitar caer en la tentación de celebrar el Día de los Santos Inocentes, día en el que las bromas y el buen humor son las auténticas protagonistas. Esperamos que nuestra inocentada os haya hecho reír por lo menos tanto como nosotros nos reímos cuando la estábamos planeando y redactando. Para evitar en lo posible la confusión de nuestros lectores no familiarizados con esta costumbre del Día de los Santos Inocentes, sólo nos queda repetir de nuevo que todo fue una broma, y que la idea de abandonar el grupo para ingresar en un monasterio jamás ha pasado por la cabeza del batería de Mägo de Oz, el cual seguirá por muchos años más tocando con su grupo, o por lo menos eso esperamos.
Un saludo y ¡Felices Fiestas!
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