18 septiembre 2010


En el año 2009, dos miembros del grupo Hammerfall emularon a los viejos rockeros destrozando durante una salvaje fiesta una de las habitaciones del Hotel Fürstenhof de Viena. Todo sucedió cuando el guitarrista de la banda, Oscar Dronjak, bajo los efectos de alcohol decidió mostrar algunos de los movimientos de taekwondo que había aprendido en el gimnasio a su compañero Anders Johansson, batería del grupo. Dronjak se emocionó tanto con la exhibición que terminó rompiendo todos los muebles de la habitación con sus manos y sus pies, e incluso rompió algunos muebles a cabezazos, produciéndose varios cortes que no le impidieron continuar con su particular demostración de artes marciales. Después, no satisfechos con haber destruido todos los muebles de la habitación, la pareja salió a inspeccionar el hotel y, en su nocturno recorrido por los pasillos, encontraron la caja general de fusibles del edificio. Los rockeros no lo dudaron, abrieron la caja y cortaron la electricidad de todo el hotel, provocando el pánico entre el resto de huéspedes y empleados. Al día siguiente ambos músicos se mostraron muy arrepentidos y avergonzados por todo lo que habían hecho y declararon lamentar profundamente lo ocurrido. Por su parte los responsables del hotel no quisieron hacer ningún comentario sobre el incidente, pero pasaron una suculenta factura de 1300 euros por todos los destrozos al grupo Hammerfall, quienes la pagaron sin rechistar.

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