04 enero 2006

Groupies famosas: Anita Pallenberg


Brian Jones fue noticia en Los Ángeles cuando apareció en público con una chica fantástica, de piernas largas y melena rubia, que acababa de llegar de Londres para verle. Su nombre era Anita Pallenberg, una actriz y modelo alemana. En aquellos días Anita estaba realmente fantástica. Cada vez que entraba en un sitio, todas las miradas se dirigían hacia ella. Tenía algo de felino y un toque perverso. Anita significaba para Brian, algo más que una simple chica guapa, significaba la restauración de su poder, la recuperación de la autoestima que había perdido cuando Jagger y Richards empezaron a dejarle de lado para componer sus propias canciones. Ni el mismísimo Mick Jagger tenía una novia así. Pero al igual que otras chicas antes, Anita sufrió agresiones físicas por parte de Brian Jones, de sus puños o del primer objeto que le cayera en las manos. Cogía cualquier cosa, una bandeja, la mesa entera y se los tiraba. En una ocasión Anita aceptó un papel en una película y Brian, celoso, le arrebató el guión de las manos y lo destrozó. A la inestabilidad crónica de Brian Jones se añadió el efecto del LSD que consumía de una forma regular desde su iniciación en 1965. Los malos viajes con el LSD le producían alucinaciones que lo reducían a un rincón temblando. "Veía monstruos", decía Anilla. "¿Puedes verlos? Salen del armario, son terribles", le dijo en una ocasión Brian. En 1967 Anita, Brian y Keith Richards viajaron a Marruecos como un trío muy unido. Brian enfermo de neumonía tuvo que ser ingresado en un hospital e insistió en que Anita acompañara a Keith hasta España, y cuando se sintiera mejor se reuniría con ellos. Keith y Anita se convirtieron en algo más que amigos, y pasaron una noche juntos en Valencia. Por la mañana decidieron considerar el asunto como algo agradable pero irrepetible.


Cuando llegaron a Barcelona, en el hotel encontraron un mensaje de Brian pidiendo que Anita volviera a buscarlo. Ella decidió no darse por enterada. Keith preocupado por mantener su conducta limpia hacia Brian, obligó a Anita a que volviera a recogerlo. Brian estaba recuperado de su neumonía y advirtió claramente que había pasado algo entre ellos, pero no quería, o no podía acusar abiertamente a Keith. Sobrellevó su habitual inseguridad golpeando a Anita en la intimidad de su habitación. El maquillaje blanco como la muerte y negro como el carbón de los sesenta, disimulaba gran parte de los golpes. En una ocasión Anita tomó algunos somníferos y se encerró en su habitación, y entonces Brian se fue a la ciudad y regresó con dos prostitutas bereberes tatuadas. Su intención era que Anita participara en la orgía, y tras la negativa la golpeó con tal violencia que ella pensó que quería matarla. Al día siguiente Brian se fue a grabar música marroquí, beber té y comprar recuerdos como si nada hubiera pasado. Durante la ausencia de Brian, Keith tomó una drástica decisión. "Estaba tan asqueado de como Brian trataba a Anita que la metí en el coche y nos largamos", contaría Keith Richards. Anita cuenta la misma historia de que no fue secuestrada sino salvada: "Temía por mi vida. Estaba histérica. Keith me salvó". Brian quedó completamente deprimido por la pérdida de Anita y por la humillación de su banda. Murió dos años después, en circunstancias aún no aclaradas, ahogado en la piscina de su casa. Keith y Anita, por su parte, vivieron juntos unos años llenos de pasión y contrastes, de fiesta en fiesta, de droga en droga. Años más tarde Anita engañaría a Keith Richards con Mick Jagger durante el rodaje de la película "Performance". Finalmente Keith Richards terminó la relación con Anita en 1979, cuando un chico de diecisiete años se suicidó en la cama de Anita, jugando con una pistola propiedad del guitarrista, mientras éste estaba en París, en un concierto.

Fuente: Texto extraído del libro "La crónica de una música salvaje y de unos tiempos fantásticos. ¡El último super-grupo! Los Rolling Stones", de Philip Norman.
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