06 octubre 2007

Los gemidos de "Rocket Queen"


Axl estaba tumbado desnudo y a oscuras en la cabina de un estudio de grabación en Manhattan, grabando unas voces de última hora. La cinta corría pero sabía que algo no iba bien. Debajo tenía una guapa stripper de 19 años llamada Adriana Smith que, casualidades, pasaba por ser la novia del batería de su banda. "Vamos, Adriana, hazlo bien", le gruñó. "Deja de fingir". Aquella cálida noche de primavera de 1987, el ingeniero de sonido Vic Deyglo había dispuesto un micrófono con el volumen al máximo para capturar todo lo que sucedía entre Rose y Smith. En un momento dado y sin que ellos se detuvieran, tuvo incluso que entrar en la cabina para hacer unos ajustes. "Parecía un rodaje de Ron Jeremy", recuerda Deyglo. Adriana quería devolvérsela Steve Adlder, batería de Guns and Roses, que le había engañado con otra. Además siempre le había gustado más el cantante. "Haría cualquier cosa que me pidiera Axl", afirma Smith, hoy una madre de familia de 40 años. "Es un puto mago". Aunque estaba algo borracha ese día y con la risa floja, ella le dio finalmente a Rose lo que éste quería. Sus gemidos orgásmicos, que aparecen en "Rocket Queen", última canción del disco "Appetite for Destruction", son totalmente genuinos. Cuando Adler descubrió de quiénes eran se puso como una fiera, recuerda Smith. Aquella grabación persiguió a la joven años y años. "Durante mucho tiempo abusé del alcohol y las drogas para superarlo, tenía un sentimiento de culpa y una vergüenza enormes".
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