Un viaje a través de los momentos más impactantes de la historia del rock que te descubrirá el trepidante estilo de vida de los rockeros más famosos del planeta y los secretos de la trastienda del rock
Owen Brown, residente en Weobley, Reino Unido, se hizo famoso por su afición al heavy metal a los 82 años de edad, cuando en el año 2009 mostró a las cámaras de la BBC su nada despreciable colección de vinilos, mientras contaba que, como en su casa nadie compartía su admiración por el heavy metal, escuchaba todos esos discos en una caseta que construyó con sus manos en el jardín, ganándose así de inmediato la simpatía de todos los rockeros del mundo. Owen también contaba en el mismo reportaje que le gustaba escuchar los discos a todo volumen, tan alto que incluso sus bisnietos le han llamado la atención más de una vez: "Empecé escuchando a Elvis y desde entonces nunca he mirado atrás. Mi amor por el rock and roll creció tanto que ahora escucho heavy metal. Mi esposa es una mujer muy paciente pero esta música es demasiado fuerte para ella, así que en verano me voy a la caseta del jardín. Me siento con un té a escuchar por ejemplo a Megadeth a todo volumen, sin preocuparme del resto del mundo. Cuando los niños estaban en casa, a menudo me pedían que pusiera la música más baja o que apagara el tocadiscos, pero el heavy metal sólo vale la pena si se escucha a todo volumen".
En uno de los capítulos de la autobiografía que Mötley Crüe publicó en el año 2001, con la ayuda del periodista Neil Strauss, The Dirt: Confessions of the World's Most Notorious Rock Band, los miembros del grupo recuerdan a una fogosa novia que tuvo el batería Tommy Lee a la que llamaban Bullwinkle. Los chicos de Mötley Crüe le pusieron ese mote porque les recordaba al personaje de la serie de dibujos animados de los años sesenta The Rocky and Bullwinkle Show. La chica no tendría nada de especial si no fuera por su mal genio y porque cuando alcanzaba el orgasmo eyaculaba de una manera sorprendente: "Se llamaba Bullwinkle. La llamábamos así porque tenía cara de alce. Pero Tommy, a pesar de que podía conseguir a cualquier chica que se le antojara en Sunset Strip, se negaba a dejarla. La amaba y quería casarse con ella, nos decía una y otra vez, porque cuando se corría era capaz de lanzar fluidos de una punta a la otra de la habitación. Por desgracia, no eran sus corridas lo único que hacía volar por la casa. También arrojaba platos, ropa, sillas, puñetazos... básicamente cualquier cosa que quedara al alcance de su mal genio. Hasta entonces nunca había visto a nadie ponerse tan violento, y eso que había vivido en Compton. Una palabra o mirada equivocada bastaba para que estallara en una explosión de rabia y celos. Una noche, Tommy intentó mantenerla a distancia bloqueando la puerta de entrada, la cerradura hacía tiempo que había quedado destrozada tras ser forzada en repetidas ocasiones por la policía, y ella se agenció un extintor con el que reventó una ventana para poder entrar. La policía regresó un poco más tarde aquella misma noche y encañonó a Tommy mientras Nikki y yo nos escondíamos en el cuarto de baño. No estoy seguro de a quién teníamos más miedo, si a Bullwinkle o a la policía".
Fuente: The Dirt: Confessions of the World's Most Notorious Rock Band
En diciembre de 2007 el diario Herald Sun de Australia publicó una noticia en la que un hombre que se hacía llamar Ronald Belford Scott decía ser hijo de Bon Scott, el mítico cantante del grupo AC/DC que falleció el 19 de febrero de 1980. Ronald, que nació el 28 de mayo de 1973 en Melbourne, decía estar dispuesto a someterse a una prueba de ADN para probar que lo que decía era cierto y para lograr así su paz espiritual. También declaraba que había intentado en varias ocasiones ponerse en contacto con la familia de Bon Scott a través del manager de AC/DC, de la discográfica y de amigos de la banda pero que no tuvo suerte, por eso ahora recurría a la prensa. En Australia para realizar este tipo de pruebas de paternidad es necesario tener el consentimiento de la familia o, en su defecto, una autorización judicial. Por eso Ronald, Ben para los amigos, recurría ahora a los medios de comunicación para crear conciencia de su causa y así lograr convencer a un tribunal que le permitiera hacer esa prueba.
"No pienso que soy el hijo de Bon Scott, soy el hijo de Bon Scott", declaró. Al parecer su madre, Gloria Torrance, padecía Alzheimer y no recordaba nada del padre de su hijo, pero antes de perder la memoria le había contado que había sido novia del cantante de AC/DC a principios de 1970. "Bueno, yo no diría novia, más bien solían dormir juntos", explicaba el joven. Pero Ronald sí que recuerda como cuando era niño Bon Scott solía llevarlo a pasear y a nadar en el mar, y como finalmente los otros miembros del grupo y la discográfica cerraron filas y le negaron el acceso a su padre. Por ese motivo cree firmemente que es el hijo del fallecido cantante. Doug Thorncroft, presidente del club de fans WA Bon Scott Fan Club, declaró que no sería ninguna sorpresa que Bon Scott hubiera tenido algún hijo: "Bon Scott tenía mucho carisma, dormía con una mujer distinta cada noche, por eso pudo haber tenido 100 hijos o más". En la actualidad sólo otra persona ha reclamado ser hijo de Bon Scott: el actor australiano Alex O'Loughlin.
Cuando Michael Sullivan comenzó a trabajar en una exposición para el Museo del Sexo de Manhattan, se le ocurrió que con aquellos muñecos podría rodar una película. Su formación como animador y productor cinematográfico hicieron el resto. Aquella idea terminó convirtiéndose en un cortometraje, titulado Sex Life Of Robots, donde narra cómo sería la vida sexual de un mundo lleno de robots. El film gira en torno a una excitante institutriz que muestra a los bebés robots que tiene a su cargo todo lo que deben saber para introducirse en las artes amatorias. "Es como una película porno de otro planeta, con secuencias muy creíbles sobre la eyaculación de las máquinas", explicó Sullivan. ¿Y quién mejor para encarnar a la robótica niñera que la bellísima y sexy cantante del grupo Blondie? Sullivan, quien siempre ha sido un gran fan de Deborah Harry, se puso en contacto con ella por e-mail, le contó su proyecto y le pidió permiso para utilizar un molde que hizo de su cara en 1976. Debbie Harry aceptó encantada y de esta forma su rostro se convirtió en el protagonista del primer corto pornográfico de robots de la historia.
El 17 de julio de 2005 más de 4.000 personas formaron parte de un gran espectáculo que se celebró durante el festival Guilfest, en Guildford, UK. Unos minutos antes de que los dinosaurios del rock Status Quo subieran al escenario, se intentó batir un nuevo y original récord mundial: el mayor número de gente tocando una guitarra eléctrica imaginaria al mismo tiempo (Largest Air Guitar Ensemble World Record). La canción elegida para que esas más de 4.000 personas hicieran vibrar sus guitarras imaginarias fue "Sweet Child O' Mine" de los Guns N' Roses. El anterior récord mundial extraoficial se estableció en Finlandia con 3.500 personas, pero no fue presenciado por funcionarios acreditados de El Libro Guinness de los Récords. Tony Scott, el organizador del festival Guilfest, declaró: "Estamos encantados de haber roto el récord del mundo. Nuestro festival siempre ha sido una fiesta especial y, evidentemente, este año hemos encontrado un nuevo acorde". Sin embargo, no está muy claro que alcanzaran su objetivo, ya que el último récord oficial hasta la fecha se logró el 1 de julio de 2009 en el teatro Brooks Atkinson de Broadway, New York, durante la representación del musical Rock of Ages, con 810 personas tocando al unísono la canción "Don't Stop Believin'" de Journey y dirigidos por William Ocean, campeón norteamericano del Air Guitar 2007. Por otro lado, el 12 de octubre de 2012, 2.297 baterías imaginarías sonaron al ritmo de AC/DC en el San Manuel Indian Bingo & Casino de California, para lograr el Largest Air Drum Ensemble World Record.
Algunos artistas están tan asiosos por grabar un disco que, en ocasiones, no prestan demasiada atención a la imagen que va a ser la portada del álbum y terminan aceptando cualquier cosa con tal de cumplir su sueño. Algunas veces, el culpable de estas espantosas portadas es el escaso presupuesto. Otras, son el resultado de un mal consejo o de un pésimo diseñador. El caso es que una mala portada puede llegar a perjudicar una incipiente carrera musical, a influir considerablemente en el número de ventas e incluso a marcar a una persona de por vida. Desconocemos el motivo por el cual las siguiente carátulas llegaron a ver la luz del día, pero de lo que sí estamos seguros es de que más de uno se debió arrepentir del resultado final. Con todos ustedes, las portadas de discos más gays de la historia:
El Anecdotario del Rock nació en el año 2000 con la intención de difundir la memoria histórica del rock. Desde entonces llevamos recopilando en este espacio curiosidades, anécdotas, muertes absurdas o prematuras, las grandes historias de las groupies, extravagancias, escándalos, incidentes, arrestos y todo lo que a cualquier amante de este género musical le gustaría saber sobre la trastienda del rock.
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Anecdotario del Rock. Las anécdotas y curiosidades más absurdas de la historia del rock
N° de páginas: 350
Tamaño: 150x210
ISBN: 978-84-615-1538-7
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