24 marzo 2010


Las groupies suelen perseguir a sus ídolos allá donde van esperando que estos se fijen en ellas. Muchas, incluso, llegan a acosar de tal forma a las estrellas del rock que la situación a veces se vuelve insostenible. Blackie Lawless, cantante del grupo W.A.S.P., ha vivido en sus propias carnes el acoso de una de estas fans, lo que hizo que la noche no terminara precisamente como la joven esperaba. Así lo relataba en 1998 Blackie Lawless en una entrevista publicada en el Montreal Mirror: "Recuerdo que en los años 70 fui a una fiesta organizada por Ron Asheton, guitarrista de los Stooges, en Sunset Boulevard. Ron tenía fama de organizar unas fiestas muy salvajes y locas en las que todo el mundo terminaba muy desfasado. En la fiesta había una chica que cada cinco minutos se acercaba a Ron y a mí diciendo que quería acostarse con los dos a la vez. Nosotros lo único que queríamos es que nos dejaran en paz porque estábamos manteniendo una conversación muy interesante, pero aquella chica no paraba de insistir. Como seguía molestando una y otra vez, finalmente la arrastramos hasta el balcón del último piso del edificio, que tenía siete plantas, y la colgamos por los tobillos. Se puso a gritar como una histérica y, antes de volver a introducirla de nuevo en la habitación, la obligamos a prometer que no se acercaría de nuevo a nosotros. Desde entonces muchas veces me he preguntado qué hubiera pasado si aquella joven por cualquier motivo se nos hubiera deslizado de las manos. También guardo un especial recuerdo de las groupies 'okupas'. Durante una fiesta de la MTV una groupie me propuso ir a mi casa para continuar la fiesta allí. Nos subimos en la limusina y durante el camino la mantuve ocupada, ya sabes lo que quiero decir, así que pensé que ella jamás podría saber dónde vivía. Todo fue perfecto, pero dos semanas después apareció de nuevo en mi casa con una maleta en la mano. Le expliqué que lo nuestro no podía funcionar, y ella comenzó a llorar y a gritar en la calle. Despertó a todos mis vecinos, los cuales salieron a ver qué estaba sucediendo. Al final tuve que llamar a la policía para sacarla de mi calle. Además le tuve que dar 200 dólares para que cogiera un avión de vuelta a su casa y así se olvidara de mi cara para siempre. La mayoría de los hombres pagan por tener mujeres hermosas a su lado. Yo, sin embargo, pago por deshacerme de ellas".

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Fuente: The Montreal Mirror.
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