14 agosto 2010


Para muchos fans del heavy metal la música es lo primero y lo demuestran cada vez que acuden a un concierto donde lo dan todo. Los heavys son tan fieles y leales a sus grupos favoritos que no hay nada bajo el sol que les impida acudir a la cita con sus dioses del metal, sobre todo si tocan en sus propias ciudades. Y sino que se lo pregunten a Jan Øren, un médico noruego de urgencias, que abandonó el 11 de agosto de 2010 su puesto de trabajo y a todos los enfermos que allí se encontraban a su suerte para asistir al exclusivo concierto que el grupo Iron Maiden ofrecía esa noche en una fortaleza medieval, en la ciudad de Bergen. Jan Øren, de 60 años de edad, había intentado cambiar sin éxito su turno con otro compañero, y al no conseguirlo, simplemente, cuando llegó la hora del concierto dejó plantados a todos los enfermos que se encontraban en urgencias, para acudir al show. Todo se descubrió cuando se le empezó a acumular el trabajo al otro médico que se encontraba de guardia. La situación en la sala de espera se volvió realmente caótica cuando un paciente con un cólico biliar comenzó a gritar y no había nadie allí para atenderle. Entonces llamaron al móvil de Øren para comprobar donde se encontraba y para pedirle que se presentara en el servicio de urgencias lo antes posible. El médico abandonó el concierto y regresó a su trabajo, pero al día siguiente fue relevado de sus funciones. Sin embargo, Jan Øren no temió en ningún momento perder su plaza en la clínica puesto que, según sus propias palabras, ganaba un millón de dólares al año y tenía otros trabajos.

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