A principios de los años 70, Rory Gallagher fue a un concierto de Jerry Lee Lewis, con el que había compartido escenario pocos años antes, y fue testigo de un incidente que casi le cuesta la vida a John Lennon. El concierto transcurría con normalidad hasta que el Beatle entró en la sala provocando un gran revuelo. El público dejó de prestar atención a escenario para aplaudir a John Lennon y mirar cómo se sentaba, mientras Jerry Lee Lewis, enfurecido, entraba en cólera por la interrupción. "Los Beatles son una mierda, ¡yo soy el auténtico Rey del Rock!", gritó Jerry Lee. Y a continuación, salió corriendo hacia el camerino en busca de su pistola. Rory Gallagher y su hermano Donal fueron detrás con la intención de calmarle, puesto que conocían bien su carácter y de lo que era capaz. Cuando consiguieron que se tranquilizara, sin esperarlo, entró John Lennon por la puerta del camerino, para alegría de Donal Gallagher, que era fan de los Beatles, y para desgracia de Jerry Lee Lewis. Donal no podía dejar escapar esa oportunidad así que cogió un rotulador y un trozo de papel y le pidió un autógrafo de la siguiente manera: "Mr. Lennon, siempre he querido conocer al auténtico Rey del Rock, ¿sería tan amable de firmarme un autógrafo?". Aquello desató otra vez la ira Jerry Lee y comenzó a rebuscar de nuevo la pistola en una de sus bolsas. Mientras esto ocurría, Lennon firmó el autógrafo en una mitad del papel, cortó la otra mitad y se acercó al pianista. Luego cogió su mano y mientras se arrodillaba, le dijo: "Mr. Lewis, siempre he querido conocer al auténtico Rey del Rock, ¿sería tan amable de firmarme un autógrafo?". Cuando Jerry Lee vio a John Lennon a sus pies, sonrió y a partir de entonces el resto de la noche transcurrió tranquilamente sin más incidentes.
